El rol del psicólogo en la Organización y por ende en la capacitación.


Autor: Lic. Graciela Gelaf

Todas las organizaciones deben maximizar sus recursos. O como ha señalado Herbert Simon (Premio Nobel) economista y psicólogo “raramente logramos maximizar, más bien debemos satisfacer”. Son pocos los que tienen preparación para conocer la psicología profunda de los seres humanos. Y precisamente es el psicólogo -por su formación profesional-el que debe hacer llegar a la gerencia los datos que les permita comprender qué moviliza a la gente y de qué manera pueden aprovechar ese conocimiento para lograr una administración mejor .
Es esencial que los altos directivos entiendan que existen motivaciones inconscientes y es el psicólogo quien debe transmitir esto a los escépticos gerentes y ejecutivos. Pero lo más importante es también que se debe entender y transmitir la importancia que tiene en la administración de una organización la culpa, consciente o inconsciente. La culpa es el mayor factor de debilitamiento de la acción gerencial: impide la evaluación del rendimiento, la resolución de conflictos, el liderazgo en momentos de cambio, el mantenimiento de estándares y mucho más.
Una de las tareas del psicólogo es intervenir en ayudar a los líderes a entender que deben representar la continuidad de los valores de la organización, especialmente en períodos de cambios y tensiones. Que diferencien entre la autoridad y el autoritarismo. Deben asesorarlos en técnicas que les permita resolver conflictos. El cambio es una pérdida y una pérdida necesita un duelo para que la gente pueda adaptarse a las nuevas circunstancias. El profesional debe reunirse con varios grupos por separado para que puedan elaborar esas sensaciones, hablar sobre las nuevas demandas. De otra manera con cada cambio la organización corre el riesgo de perder personal y de cargar con la depresión residual de personas que perdieron su status, identificación personal y espíritu de equipo. También debe hacerlo con los directivos en reuniones para que elaboren sus desilusiones y hostilidades.
Es importante tener en cuenta que en primer lugar es preciso cultivar el terreno emocional del receptor antes de que ese receptor pueda hacer uso del diluvio de información que recibe. Se debe preparar a los directivos para que a su vez... preparen .
Hay que desenmarañar la madeja... transmitir y sustentar la virtud que todo perfeccionamiento encierra en sí mismo. La capacitación tiene que comunicar no sólo habilidades aptitudinales y actitudinales, sino justificar su razón de ser. El porqué de su necesidad (como hemos visto) que es un aspecto negados por muchos.
Los psicólogos insertos en la organización y por ende en un proceso de capacitación, aspiran a movilizar la inteligencia de los empleados fomentando su creatividad e iniciativa.
El trabajo no es, en sí mismo algo desagradable y la gente en una organización necesita contribuir a fines importantes.
Es necesario aumentar nuestro aprendizaje y con él nuestro conocimiento. No será que de alguna manera, nos hemos apurado para dominar algo, que no sabemos de qué se trata?
Parafraseando a Joan Manuel Serrat, de repente nos encontramos chupando un palo sentados sobre una calabaza (De vez en cuando la vida).
Ernesto Sábato nos da una impecable semblanza del aprendizaje, que no tiene desperdicio. “El ser humano aprende en la medida que participa en el descubrimiento y la invención. Debe tener libertad para opinar, para equivocarse, para rectificarse, para ensayar métodos y caminos, para explorar” Y luego remata su reflexión , agregando : “En el sentido etimológico, educar significa desarrollar, llevar hacia afuera lo que aún está en germen realizar lo que sólo existe en potencia” (Apologías y rechazos. pag. 90, Seix Barral).


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